Porqué tenemos Wobbel en la escuela. La importancia del equilibrio en el aprendizaje.

El uso de una tabla de equilibrio como Wobbel puede ayudar a desarrollar, además del equilibrio, la fuerza y la flexibilidad en el tronco y la pelvis. Estas habilidades son importantes para la conciencia general del cuerpo y la postura. Además permiten que los niños y niñas se mezan y jueguen favoreciendo el desarrollo del ritmo, secuenciación, coordinación motora, procesamiento visual y auditivo. Con esta práctica en la tabla de equilibrio también podemos ayudar a liberar los efectos del estrés emocional.

Para entender cómo se puede conseguir todo esto y más con una “simple” tabla de equilibrio, primero tenemos que entender por qué nuestro sentido del equilibrio es importante.

La mayoría de nosotros ni siquiera pensamos en nuestro sentido del equilibrio porque es algo natural y automático. No es hasta que estamos heridos, enfermos o perdemos este sentido por alguna razón que nos damos cuenta de lo difícil que es mantenerse erguido constantemente, ver con claridad y saber exactamente dónde están nuestras partes del cuerpo en el espacio. Cuando nuestro sentido del equilibrio es ineficiente, toda nuestra atención debe ir a lo que nuestro cuerpo físico está haciendo para no caernos y hacernos daño.

Los cinco sentidos que todos conocemos son sólo una parte en la forma que nuestro cuerpo recibe la información del mundo exterior. Tenemos que buscar un poco más profundo para tomar conciencia de los sistemas que realmente llevan esta información a nuestro cerebro para que pueda ser organizada y “digerida” de alguna manera, es decir, darle sentido a toda esta información entrante.

Tomemos como ejemplo una naranja: vemos este objeto redondo de color naranja; olemos su olor dulce; sentimos su textura y cómo se siente cuando le aplicamos presión; podemos sentir y escuchar el sonido que hace mientras cortamos su piel y podemos probar su sabor. De alguna manera tenemos que poner toda esta información sensorial junta para que tenga sentido y recordar que todo esto juntos hace una naranja.

Si no podemos organizar esta experiencia en nuestro cerebro, no podemos recordar lo que es una naranja, a qué sabe, qué color tiene, cómo se siente y cómo puede verse. Esta integración sensorial está directamente relacionada con los mismos mecanismos que indican a nuestro cuerpo/cerebro dónde estamos en el espacio y cómo nos relacionamos con la gravedad.

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La información de nuestros receptores de la piel a través del tacto, la temperatura, la presión y el movimiento de nuestros pies, las manos, y el resto de nuestro cuerpo, así como la información de nuestros ojos y oídos, se recoge y se envía a nuestro cerebro a través de dos sistemas muy importantes. Estos dos sistemas son el sentido de la propiocepción y el sentido vestibular.

El sentido propioceptivo es la conciencia inconsciente de las sensaciones procedentes de nuestras articulaciones, músculos, tendones y ligamentos. Estas sensaciones viajan al cerebro de una manera similar a otros sensores periféricos, como el tacto, el oído y la vista. Gracias a esta información sentimos la posición, la ubicación y orientación de nuestro cuerpo en nuestro entorno, y el movimiento de las diferentes partes de nuestro cuerpo.

Aquí es donde el sistema vestibular se involucra. Comenzamos a organizar este sistema cuando tenemos 5 meses de edad en el útero. El Sistema Vestibular es uno de los primeros sistemas sensoriales que se desarrolla plenamente porque necesita controlar el sentido del movimiento y el equilibrio. Hay varios órganos pequeños involucrados en la sensación vestibular. Los más sensibles se encuentran en el hueso mastoide (el bulto detrás del lóbulo de la oreja) y son parte del oído interno. A medida que tomamos la información a través de estos órganos específicos en el oído interno, la enviamos a la estación de control (los núcleos vestibulares) en el tronco encefálico. Luego las partes del cerebro, involucradas con los patrones de movimiento almacenados, hacen ajustes correctivos a nuestros músculos diciéndoles cuándo apretar y cuándo relajarse y, muy importante, les dicen a nuestros músculos del ojo cómo moverse, así que miramos en la dirección correcta. Todo esto sucede de forma instantánea y automática, de modo que no perdemos nuestro equilibrio ni estabilidad.

Cuando un niño interactúa con una tabla de equilibrio puede sentir sensaciones (información) viajando por su cuerpo desde los dedos de los pies, a través de las articulaciones a su cerebro a través del Sistema Nervioso Central. Pueden notar su estabilidad y simetría entre los dos lados del cuerpo. Cuando están sobre la tabla y mueven cualquier parte del cuerpo o empiezan a dejar de prestar atención, inmediatamente se dan cuenta del cambio porque la tabla equilibrio se mueve bajo sus pies. Entonces, si se lo indicamos, pueden sentir que su cuerpo hace automáticamente correcciones para no caer de la tabla.

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También es importante mencionar el desarrollo de habilidades de compensación en los niveles físico, mental y emocional. Las alteracones en el equilibrio (o algunos de los sistema involucrados) puede ocasionar en los niños y adultos varios síntomas:

  • En un nivel físico, podemos estar viviendo con síntomas tales como náuseas, mareos, sobrecarga suprarrenal, tono muscular bajo, tensión, dolor o muchos otros.
  • A nivel emocional, podemos sufrir de baja autoestima o sentimientos como un sentimiento de pérdida, tristeza, depresión, frustración, desesperación, ira e incluso hostilidad.
  • A nivel mental, podríamos sentir confusión, desorganización, incapacidad para sostener un pensamiento, pérdida de memoria, incapacidad para tener una mente clara y / o disociación.

 

En resumen, hacer actividades sobre la tabla de equilibro entrena todo el sistema sensorial trabajando con la propiocepción y los sistemas vestibulares. Estos hilos claves en la red neurológica de nuestro cerebro son el mecanismo por el que, simplemente al ponernos de pie en la tabla de equilibrio, se activa todo nuestro cerebro y se abren nuestros canales sensoriales para un aprendizaje más eficiente. Cuando el niño o niña se coloca de pie en la tabla de equilibrio está usando y entrenando a ambos hemisferios del cerebro porque es imposible estar firmemente en la tabla usando solamente un hemisferio a la vez. El resultado es que la información recogida, al estar de pie sobre una tabla de equilibrio, se aprende más rápido, se conserva más tiempo, con una mejor comprensión. Cuando ambos lados del cerebro están trabajando juntos, la capacidad de procesar, archivar y almacenar información es más eficiente. Una sesión en esta tabla de equilibrio deja el cerebro en un estado más organizado.

 

Orígenes del trabajo y aplicaciones de las tablas de equilibrio

Dr. Jean Ayres, Terapeuta Ocupacional, con amplia formación en neurología. Fue pionera en la terapia de integración sensorial. Ayres determinó que ciertos trastornos vestibulares están asociados con problemas de aprendizaje.

El Dr. Frank Belgau, Especialista en Percepción de la Visión, utiliza la tabla de equilibrio para mejorar las habilidades de visión y lectura. Se dio cuenta de que el sentido del equilibrio está estrechamente relacionado con los movimientos oculares requeridos para la lectura. Como especialista en visión, encontró mejoras significativas en habilidades visuales y capacidad de lectura con el uso de la tabla.

Nancy Rowe, terapeuta del habla, adelantó el trabajo del Dr. Belgau más allá de la terapia de la visión a aplicaciones tan diversas como mejorar la audición, enseñar a personas sordas a hablar y mejorar el funcionamiento neurológico de los niños con Síndrome de Down. Ha creado ejercicios con la tabla para mejorar las habilidades motrices finas que afectan tanto a la escritura manual como al habla, para el entrenamiento de habilidades de secuenciación que afectan tanto la capacidad motora como cognitiva y ejercicios para aumentar la capacidad de mantener la atención autodirigida

 

 

¿No merece la pena, después de conocer esto, colocar una tabla de equilibrio en cada aula?

 

 

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KAMISHIBAI en el aula

Kamishibai surgió en Japón en 1930 como una forma de entretenimiento callejero infantil en el que un narrador relata un cuento acompañado de una serie de tarjetas con imágenes alojadas en un teatrito de madera, las tarjetas simulan las escenas y a medida que la historia avanza se van sacando las tarjetas secuencialmente. Poco después de que el kamishibai surgiera en las zonas oprimidas de Tokio, se comenzó a valorar su potencial como herramienta pedagógica y se crearon lo que se conoció como “kamishibai educativo”, en contraposición a “kamishibai de la calle”.

Kamishibai se ha utilizado en la educación japonesa a lo largo de los años y se fue introduciendo en otros países como Estados Unidos y Canadá en los años 90.

En la escuela, el kamishibai se utiliza en varios tipos de actividades y con diferentes objetivos:

  • Como técnica de narrativa oral y lectura en público.
  • Como percusor de dinámica de grupo. El kamishibai atrae especialmente a los niños y ayuda a crear un ambiente ideal entre ellos para compartir historias, sentimientos, “kyokan”,[i] y fortalece la idea de pertenecer al grupo.
  • Desarrolla habilidades de comunicación: escuchar y hablar en público.
  • Favorece la fluidez en la lectura.
  • En primaria se puede trabajar escribiendo textos con la característica de los cuentos del Kamishibai, una técnica narrativa que mezcla los cuentos clásicos con las obras de teatro.
  • Desarrollar la capacidad de interpretar dibujos y expresarse a través de ellos, para plasmar diferentes sentimientos y situaciones.
  • Desarrolla la creatividad y la imaginación tanto en los textos como en los dibujos.
  • Favorece la coordinación y sincronía al leer, pausar y pasar las láminas.

 

Algunos consejos para su utilización en el aula.

 

Las imágenes deben ser grandes y definidas.

Las imágenes en Kamishibai son grandes y atrevidas y fáciles de ver para la audiencia. Es necesario recordar que el cuento debe ser visto hasta en “la última fila”. Este acercamiento “grande y audaz” es diferente a los libros que tienen más detalle puesto que son vistos por un lector individual.

Juguemos con los bordes del Kamishibai

Las imágenes Kamishibai no deben estar llenas. La tarjeta entera se utiliza y sin embargo gran parte de la tarjeta puede estar vacía. Esto permite que los elementos positivos de la lámina resalten más. Los elementos también pueden desaparecer del borde o aparecer ocultos tras las paredes del Kamishibai. Nuestros cerebros llenarán los pedacitos perdidos que se tapan en el borde favoreciendo nuestra imaginación.

Elegir los cuentos estratégicamente o ser capaz de producirlos según el contenido.

Cualquier temática puede ser introducida a los alumnos a través de un cuento o una historia. Esta manera de introducir contenido hace que los niños y niñas estén atentos desde el primer momento y se conecte de una manera especial con la materia. Se genera interés y curiosidad que son los motores del aprendizaje.

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El docente debe “jugar” con las imágenes y estas pueden tomar un papel activo.

Las imágenes no son sólo una ayuda, son una parte necesaria del espectáculo. El narrador decide cuando el foco estará en él y su narrativa y cuando el foco está en la lámina. Es un equilibrio entre lo visual y lo auditivo desde el punto de vista de la audiencia, y un equilibrio entre contar y mostrar desde el punto de vista del presentador.

Acortar cuidadosamente los detalles.

Kamishibai es diferente de los libros ilustrados de la misma manera que un documento es diferente de una presentación visual en vivo. La presentación por su propia naturaleza omite muchos detalles visuales e incluye sólo aquellos detalles que son necesarios para contar la historia claramente. Esto debe aplicarse a la hora de utilizar Kamishibai en el aula y no saturar al espectador.

 

Hacer su presentación participativa.

A pesar de que estamos utilizando imágenes, las conexiones de humano a humano siguen siendo clave. Los artistas del Kamishibai en la antigüedad realmente involucraban a los niños y niñas en la historia.  Es importante recordar que el Kamishibai no es como la televisión, donde simplemente se sientan allí a observar, un buen intérprete de kamishibai plantea respuestas y compromete totalmente a su audiencia. Curiosamente, algunos maestros kamishibai de la década de 1950 señalaron que los niños se volvieron menos comprometidos y fueron más pasivos a medida que la televisión se hizo popular. Los niños se acostumbraron a sentarse frente al “teatrillo” en lugar de interactuar con él. Hoy en día, sin embargo, tanto como sea posible, debemos tratar de hacer nuestras presentaciones tan participativas como el contexto lo permita. Esta es la verdadera lección de los maestros kamishibai.

 

Espero que os animéis a utilizar en el aula esta preciosa herramienta, no os defraudará.

Pronto os presentaremos el “Taller Kamishibai.” Un interesante taller donde podréis manipular un Kamishibai A3, haréis uno propio y aprenderéis técnicas para trabajar con él en aula.

 

[i] Kyokan es una palabra japonesa que significa “sentir-uno”. Es un concepto creado por Masao Kawai como un medio de estudiar primates. Apareció por primera vez entre los primatólogos occidentales en el libro de Kawai Vida de monos japoneses (1969).
El método kyokan es una forma de investigación muy subjetiva y empática. Implica sentimientos de relación mutua, apego y experiencia compartida entre el investigador y su sujeto. La palabra kyokan se refiere a personas que confirman el significado de la vida juntos compartiendo el mismo sentimiento acerca de algo. Crear el kyokan es el aspecto más importante y esencial del kamishibai.

Observación en Myland por Estefanía Olivera

Hoy queremos compartir con vosotros estas palabras que nos ha dedicado Estefanía Olivera después de pasar una semana en nuestra escuela.

Estefanía ha realizado un Máster en Experto Profesional en Pedagogía Activa y Vivencial y, para completarlo, buscó una escuela en la que realizar una observación directa y cercana. Y así fue como acabó en Myland ;).

Desde aquí queremos agradecerle, no sólo sus palabras, sino el respeto y cariño tanto hacia los profesores como hacia los niños y niñas de Myland con el que nos acompañó en todo momento. Las puertas de nuestra escuela siempre estarán abiertas para lo que necesite y como ella bien dice: ¡Nos vemos en el camino!

 

El otro día leí que para adaptarse al cambio y afrontarlo, teníamos que nacer de nuevo. Y hablaban de cambio en el ámbito educativo, aunque podría aplicarse a cualquier otro entorno. Cambio, entendiendo este como modificación de una cosa para convertirla en algo distinto u opuesto, siempre lleva unas connotaciones negativas (o eso quieren hacernos ver) que desembocan en miedo a experimentar “lo nuevo”, y por lo tanto, al estancamiento social de permanecer en las tradiciones (tanto en pensamientos como en maneras de actuar) y en sistemas que por naturaleza se quedan obsoletos.
Hay que aceptar que la evolución existe, que el entorno se transforma y nosotros con él. Hay que avanzar y descubrir nuevos métodos que nos ayuden a desarrollarnos como seres íntegros, donde no sólo se tenga en cuenta el coeficiente intelectual, sino también, el coeficiente emocional. Y adaptarse. Ya lo decía Darwin: “No es el más fuerte ni el más inteligente el que sobrevive, sino el que mejor se adapta al cambio.”
Pero para evolucionar, y que dicha evolución no sea un feedback, sino una línea recta sin horizonte, hay que tener en cuenta las necesidades que el cambio, en cuanto al entorno global, provoca en el ser humano. De esta manera y mejorando o complementando las influencias o paradigmas de nuestros orígenes, podremos consolidar una base educativa llena de controversias.

Y justo, esta consolidación de la que os hablo, que veía no muy lejana pero si muy lenta de conseguir, la vi plasmada en Myland. ¿Cuántas veces habéis soñado con un lugar idílico donde las relaciones humanas estuvieran armonizadas? ¿Dónde la integridad del ser humano tuviera sentido? ¿Dónde el saber no fuera un prestigio perseguido sino un atributo adquirido en libertad? En Myland existe. No “hacen” ni “crean” niñ@s como se suele decir, sólo les dejan ser. ¡ Y qué bonito! Qué bonita la forma en la que acompañan el aprendizaje y desarrollo de tod@s ell@s.
Tuve ganas de volver a ser niña, de rodearme de aquel cariño que se respiraba. De llorar incluso y sentir uno brazos comprensivos que me acompañasen el llanto. Ganas de trepar el árbol y escuchar “puedes hacerlo” o “confío en ti”. Ganas de tener ese tiempo y compartir con mis compañer@s la aventura tan alucinante que a mí, como niña, me ha pasado. De expresarme con total libertad, y ser escuchada, y comprendida, y acompañada, y que me hicieran ver las cosas como son, sin maquillaje, para ser una persona real, sin careta emocional. Ganas de tener todo aquello que me quitaron en mi infancia, de aquello que no me enseñaron, de aquello que no me dieron.
Cuando fui a Myland, iba buscando empaparme de todo eso. En breve comienzo un proyecto similar en forma, igual en esencia y lo único que me faltaba era encontrar y constatar ese lugar idílico en el que pudiera sentirme parte de él como niña para ahora como adulta en mi futura escuelita, dejar ser a las criaturas que formarán parte de él.
No resto importancia al trabajo impecable, en cuanto a temas pedagógicos, que se lleva a cabo. Pero todo esto era más fácil de escribir en mi libretita, que de sentir, jeje. (Y que me servirá también en mi andadura profesional)
Gracias por abrirme las puertas y darme esta oportunidad. Nos vemos en el camino!

Alternativas al fútbol

Ja! Nos creíamos muy “guais”…Pues nada, a seguir creciendo y aprendiendo.

De verdad pensábamos que esto no pasaba en una escuela como la nuestra. Sin un campo de futbol definido, con montones de recursos exteriores e interiores para favorecer el desarrollo motor de los niños y niñas, etc..

Ha llegado el futbol a Myland con todas sus maravillas (porterías creativas e improvisadas, juego en equipo, colaboración, estrategias de juego, etc…) y con todos sus defectos (sus gritos, insultos, su “eres mu malo”, sus balonazos y sus “es que están pasando por el medio…”). Ha sido como un shock, tenemos que reconocerlo. Ver a niños transformados por completo en el campo de juego, mostrando una actitud violenta, que no reconocemos en otras áreas…. ufff.

Pero lo hemos visto como una gran oportunidad. Oportunidad de redistribuir el espacio exterior, de escuchar a los chicos y sus necesidades, de plantearnos las normas y los limites, repasar si están bien puestas, y recordar que estos límites y normas son muy importantes y que no nos las saltamos por estar jugando al futbol.

El tema se trató en la reunión de profesores y posteriormente lo hablamos en la reunión con las familias. Se llegó incluso a proponer eliminar el fútbol de la escuela por completo. Esta opción no es válida para nosotros porque, además de ser una actividad que han elegido ellos y que bien gestionada tiene mucho que aportar, es una oportunidad de mejora muy interesante.

Así que dispuestos a aprender hemos decidido abordar el tema desde las siguientes perspectivas:

  • Buscar un momento en clase para debatir, recogida de ideas y opiniones.
  • Redistribución del espacio exterior. Hacer un planteamiento del patio de juegos más adecuado a las necesidades reales y los intereses de todos y todas.
  • Uso de material más apropiado. Buscar materiales más apropiados para jugar de forma más segura para todos (pelotas más pequeñas, poste de portería…)
  • Valorar y reflexionar sobre límites y normas, comprobar si están bien instaurados y reforzarlos. Elaboración por ellos mismos de un libreto de normas para esta actividad en concreto.
  • Tratar con ellos y ellas temas como la deportividad y el juego limpio. Enfocar la actividad desde la táctica deportiva y otras variables del mismo juego (zona, penaltis…)
  • Con los mayores y tras observar que imitaban actitudes y gestos de futbolistas famosos hemos trabajada el autoconcepto y la autoestima.
  • El género en los deportes (cuestionándonos si existen deportes de chicos y chicas, si todos y todas podemos practicar el mismo deporte y porque).
  • También hemos generado un acercamiento a deportes alternativos que no gozan de tanta “fama” o publicidad pero que resultan también muy interesantes:
    • Futbol americano
    • Escalada
    • Rugby
    • Gimnasia Rítmica
    • Volleyball
    • Judo
    • Karate
    • Crossfit
    • Baseball
    • Patinaje

 

 

 

 

 

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¡En definitiva, una maravilla en la que seguimos inmersos, con el apoyo y colaboración de las familias como siempre y con todo el cariño construyendo la escuela que los niños y niñas quieren y necesitan!

 

Lo más importante de todo es el mensaje que cala en la escuela desde sus inicios:

“Crisis” = Oportunidad de Mejora

 

 

Bye Mckayla

Y ya casi acabando el curso nos despedimos de McKayla. McKayla es de Mississipi, EEUU, y está en Sevilla con un grupo de estudiantes cursando un semestre en Texas Tech University.

Gracias a un acuerdo de colaboración educativa con esta entidad podemos contar con estudiantes americanos cada año. Este año ha sido ella y el tiempo ha pasado volando. Desde comienzos de año hasta finales de Mayo nos ha acompañado martes y jueves.

Ha sido una experiencia maravillosa que esperamos repetir cada año. Creemos que iniciativas de este tipo aportan calidad a nuestro proyecto pedagógico y enriquecen a toda la comunidad educativa. Para los profesores ha sido gratificante y enriquecedor.

Desde luego el hecho de tener a Mckayla con nosotros ha aumentado las oportunidades de hablar y escuchar inglés para los niños y niñas, así como la oportunidad de acercarse a una cultura diferente. Para nosotros esta figura se convierte en un recurso esencial, ya que apoya nuestro proyecto bilingüe y facilita la inmersión natural en el idioma que defendemos curricularmente.

Visita de una ambulancia

 

Gracias al enfermero Miguel Díaz y a la Cruz Roja, a través del departamento de salud y socorro, los niños y niñas de Myland pudieron disfrutar de la visita de una Ambulancia en la propia escuela.

 

Gracias a esta actividad pudieron conocer los entresijos de la ambulancia, verla y tocarla por dentro, activar las sirenas y señales luminosas, etc… Todo esto cuidadosamente explicado por Miguel que además nos fue contando anécdotas y datos curiosos. Nos explicó el funcionamiento de la mayoría de los aparatos y equipos que la ambulancia lleva a bordo, observamos cómo en el interior todo está cuidadosamente colocado para que no se caiga en los desplazamientos y para que sea fácil de encontrar en caso de una emergencia.

Además, realizaron un simulacro donde pudieron observar la forma de proceder ante un accidente, cómo se desplaza a los heridos y cómo funciona la camilla plegable.

 

Acercar a las escuelas este tipo de actividades tienen numerosas ventajas:

  • Acercan realidades profesionales a los pequeños.
  • Se familiarizan en caso de posibles accidentes directos o de familiares o personas cercanas pueden vivirlo con más naturalidad y tranquilidad. Si alguna vez tuvieran que ser asistidos por una ambulancia.

Queremos compartir con vosotros la valoración que nos ha llegado de parte de Marta, alumna del CSU “Educación Activa y acompañamiento respetuoso a la infancia” impartido por La Violeta, en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos, tras realizar su periodo de prácticas de observación con nosotros.

Ha sido un placer contar contigo en nuestra escuela y para lo que necesitas las puertas de Myland siempre estarán abiertas.

Mi tema de observación eran los conflictos y límites, antes de mi visita a
Myland siento que vivía este tema con cierta ansiedad y confusión…necesitaba que me
aleccionasen sobre cuáles son los límites “buenos o correctos” y me diesen la receta
mágica para evitar los conflictos…
He podido comprender que el origen de los conflictos es básicamente
emocional, y “los hechos” la excusa buscada por los niños para descargar las
emociones que los embargan.
Así que siento que todo se reduce a observar, escuchar y permitir la expresión
de la emoción, muchas veces escondida, y acompañarla.
Como norma general, en Myland no se interviene en los conflictos entre los
niños hasta que ellos mismos requieren al adulto, o se produce algún comportamiento
que quiebra la premisa del respeto mutuo.
La intervención del adulto siempre se produce escuchando a todas las partes
implicadas y acompañando emocionalmente al niño o niños que lo necesitan.
Por otro lado y respecto a la imposición de límites la clave está en ofrecer
posibilidades que faciliten el respeto mutuo de manera constante e intentando no
utilizar demasiado la palabra no.
Las generalizaciones en cuanto a conductas o comportamientos adecuados
siempre son referidos al contexto de la escuela: aquí en Myland nos respetamos, nos
escuchamos, nos pedimos las cosas por favor…etc.
Al final los límites son muy claros y es difícil que se rompan puesto que todos
intervienen en su mantenimiento.
De hecho han sido los niños los que me han instruido en las normas y límites de
Myland.”
Gracias…
A Cynthia por su maravilloso proyecto, y a Almudena, Alejandro y Rubén por su
cariñosa acogida y sus sabios consejos.
Y a los niños de Myland por la libertad que he podido experimentar junto a ellos y su
compartir conmigo. Los llevo en mi corazón.