Experiencias pedagógicas

Con esta nueva sección queremos haceros llegar al menos una parte de las muchas experiencias enriquecedoras que vivimos en nuestro día a día en Myland. Esperamos que sean de vuestro interés.

PROYECTO DE COCINA

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Ha sido una experiencia muy enriquecedora y rica, se ha trabajado la psicomotricidad fina, trabajo en grupo y cooperativo y el hecho de obtener un resultado tras unir distintos elementos.
Gelatina. Hemos elaborado un taller de gelatina con fruta, zumo y agar agar, l@s niñ@s las han troceado, y han cortado el agar agar para posteriormente intoducirlo en el zumo que estaba cocinándose al fuego, tras varios minutos removiendo, hemos vertido el contenido en vasitos con fruta para dejarlo enfriar.
Ensalada. Hemos recolectado las lechugas del huerto, los frutos del limonero, del naranjo, plantas aromáticas, más algunos ingredientes que hemos traído de casa como maíz y tomate, y hemos elaborado una ensalada en la que cada cual ha podido añadir los ingredientes que más les ha gustado, aliñamos con zumo de limón, naranja o aceite. Un aperitivo a media mañana para un momento de temperatura muy cálida y agradable en nuestro césped.
Empanadas. La reina del taller de cocina, hasta tres horneadas hicimos ante la petición de nuestros niños y niñas, amasamos, extendemos la masa y rellenamos con lo que cada cual trajo de casa, formamos distintas figuras, sellamos y ¡¡¡¡a comer!!!!

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EXPERIENCIAS DE APRENDIZAJE COOPERATIVO

A lo largo de nuestra andadura en Myland hemos tenido la oportunidad de contar con la participación de herman@s mayores de l@s niñ@s que asisten al espacio y desarrollan actividades tales como papel reciclado, cocina o música con un resultado fantástico.
 En una de las actividades uno de nuestros niños realizó un taller de papel reciclado con la ayuda de su padre, este taller tenía una consecución de pasos que se fueron realizando hasta que finalmente hicimos folios de papel reciclado personalizados con flores, trocitos de hierbas…
En otra de las ocasiones la hermana de 10 años de una niña de nuestro espacio participó con un taller de elaboración de palmeritas de hojaldre, ella se adaptó al lenguaje y ritmos de nuestr@s peques ofreciendo ayuda a quienes la necesitaban y disfrutando de un día libre de su centro de origen, nos regaló tan grata experiencia y la posibilidad de continuar con esta receta en el espacio.
Otra de las experiencias la abordó el hermano de uno de los peques, que cursa actualmente 1º de Bachillerato, se trajo su viola y nos explicó de qué partes se componía, nuestros peques pudieron tocarla, igualmente interpretó melodías infantiles y se construyó el conocimiento a partir de la información que nuestr@s peques tenían, como pudo ser la familia de los instrumentos de cuerda, sonidos graves y agudos…

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Es muy interesante observar cuánto aporta a la dinámica habitual del espacio este tipo de actividades, las cuales son muy bien acogidas por parte de nuestr@s peques.
 La dinámica habitual del centro gira en torno a actividades que ell@s mism@s crean y desarrollan de manera autónoma o cooperativa, y talleres y proyectos que ofrecen las acompañantes o los padres y madres del espacio. La iniciativa de ofrecer talleres guiados por otros niños y niñas o adolescentes permite flexibilizar distintas maneras de apertura ante el aprendizaje y de construir el conocimiento. Esto adquiere su importancia en tanto que se producen distintas maneras de fluir la comunicación, están escuchando un lenguaje propio de una persona a la que no habían escuchado antes, la información les llega a través de un lenguaje gestual distinto, entonación, pausas, ritmos y energía que no son cotidianas.
En relación al niño o niña que desarrolla el taller, es interesante tener en cuenta que poner en práctica un aprendizaje es una oportunidad para afianzar lo aprendido, a esto se le suma una segunda parte, y es el hecho de trasladarlo a l@s demás a través del lenguaje conociendo todo lo que ello conlleva.
La figura de la acompañante está presente en el desarrollo del taller, pero ofrecemos a l@s niñ@s la oportunidad de que organicen todo como vean oportuno de acuerdo al número de asistentes, distribución del espacio, organización de materiales…de esta manera entendemos que está adquiriendo experiencias enriquecedoras igualmente.
En palabras de Wells (2001)* el aprendizaje no se fundamenta en la unidireccionalidad, sino en la creación de situaciones en las cuales niños y niñas aprendan los unos de los otros. En estas situaciones, la empatía cobra gran protagonismo, ya que se pueden poner en situación de sus profesores en sus centros de origen, y reflexionar sobre las dificultades y satisfacciones que se pueden encontrar a la hora de desarrollar distintas actividades.
Del mismo modo, a la hora de preparar un taller se hace necesario una organización previa, ya sea materiales, el contenido de lo que se quiere compartir o una estructura organizativa, esta reflexión previa nos parece interesante para el crecimiento en estos tramos de edad.
 Como resultado de estas experiencias es llamativo observar cómo se pueden construir conocimientos y compartir experiencias sin necesidad de grandes explicaciones y complejos discursos, compartiendo un lenguaje que aunque en un principio no tiene por qué ser común, rápidamente se ponen en marcha ajuntes necesarios por parte de los participantes para llegar a acuerdos, resolución de dudas, o abrir vías de maneras inesperadas e incorporarlas al taller sin mayor problema.
*Wells, G. (2001): Indagación dialógica. Barcelona. Paidós

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